FIEBRE AFTOSA
La fiebre
aftosa (FA) es una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta
principalmente al ganado de pezuña hendida y a la fauna silvestre. Las secuelas
pueden tener como consecuencia una disminución de la producción de leche, daño
permanente de la pezuña y mastitis crónica.
ETIOLOGIA
El virus de
la fiebre aftosa, (VFA) es un miembro del género Aphthovirus de la familia
Picornaviridae.
Existen siete serotipos inmunológicamente distintos - O, A, C, SAT 1, SAT 2,
SAT 3 y Asia 1 - y más de 60 cepas dentro de estos serotipos. Ocasionalmente
nuevas cepas se desarrollan espontáneamente.
ESPECIES AFECTADAS
El VFA
puede infectar a la mayoría o a la totalidad de los miembros de la orden Artiodactyla
(mamíferos de pezuña hendida), como también a unas pocas especies en otras
órdenes. El ganado susceptible a la fiebre aftosa comprende bovinos, porcinos,
ovinos, caprinos, búfalos y renos. Llamas, alpacas y camellos pueden ser infectados
experimentalmente, pero no parecen ser muy sensibles. El VFA también puede
infectar al menos 70 especies de animales silvestres incluyendo búfalo africano
(Syncerus caffer), bisontes (Bison spp.), alces, gamuza, jirafas, ñúes, ciervo
negro, facóqueros, kudu, impala, y varias especies de ciervos, antílopes y
gacelas.
DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA
La fiebre
aftosa es endémica en partes de Asia, África, Oriente Medio y Sudamérica. En
África, la persistencia del virus en búfalos silvestres africanos hace la erradicación
inviable. Norteamérica, Nueva Zelandia, Australia, Groenlandia, Islandia y la
mayor parte de Europa son libres de la enfermedad. En países libres de la
enfermedad, han ocurrido brotes esporádicos a excepción de Nueva Zelandia,
Groenlandia, Islandia y las islas más pequeñas de Oceanía. El último brote en
los EE. UU ocurrió en 1929.
TRANSMISIÓN
El VFA se
puede encontrar en todas las secreciones y excreciones de los animales
infectados en forma aguda, tales como aire expirado, saliva, leche, orina, heces
y semen. Los cerdos, en particular, eliminan grandes cantidades de virus por
aerosoles. Los animales pueden eliminar el VFA hasta cuatro días antes de la
aparición de los síntomas. Este virus también se encuentra en grandes
cantidades en el líquido de las vesículas y los picos de transmisión
generalmente ocurren cuando las vesículas se rompen. La transmisión puede
producirse por contacto directo o indirecto, con animales infectados y fómites
contaminados; las rutas de propagación incluyen inhalación del virus por
aerosoles, ingestión de alimentos contaminados y por la entrada del virus a
través de abrasiones de la piel o las membranas mucosas. Algunos animales
portan el VFA por períodos prolongados después de recuperarse de la enfermedad
aguda. Los animales, con inmunidad natural o inducida por la vacuna también
pueden convertirse en portadores si son expuestos al virus posteriormente;
estos animales pueden permanecer asintomáticos.
PERIODO DE INCUBACIÓN
En el
ganado vacuno, el período de incubación varía de dos a 14 días, dependiendo de
la dosis del virus y de la vía de infección. En cerdos, el período de
incubación es generalmente de dos o más días, pero puede ser tan corto como
18-24 horas. El período de incubación en el ganado ovino es generalmente de 3 a
8 días. Los períodos de incubación tan cortos como 24 horas y tan largos como
12 días, han sido reportados en esta especie después de infecciones
experimentales.
SIGNOS CLÍNICOS
La Fiebre
aftosa se caracteriza por la presencia de fiebre y formación de vesículas
(ampollas) en las patas, alrededor de la boca, y en la glándula mamaria.
Ocasionalmente las vesículas pueden producirse en otros lugares, tales como la
vulva, prepucio o puntos de presión de las patas. Las vesículas se rompen
rápidamente, convirtiéndose en erosiones. El dolor y las molestias por las
lesiones llevan a una variedad de síntomas que incluyen depresión, anorexia,
salivación excesiva, cojera y renuencia a moverse o levantarse. Lesiones en la
banda coronaria pueden causar que cese la línea de crecimiento de las pezuñas,
las que, en casos severos, pueden desprenderse.
Aunque el
VFA no atraviesa la placenta, pueden ocurrir abortos en animales preñados. La
mayoría de los adultos se recuperan en dos o tres semanas, aunque las
infecciones secundarias pueden prolongar el tiempo de recuperación. Posibles
complicaciones incluyen, disminución temporal o permanente de la producción de
leche, cojera crónica o mastitis, pérdida de peso y de la condición corporal.
Las muertes ocurren por lo general en los animales jóvenes, como resultado de
miocarditis multifocal; las vesículas no siempre están presentes. En algunos
brotes, la tasa de mortalidad en los animales jóvenes puede ser alta. La
enfermedad grave también puede causar muertes súbitas entre los animales
adultos, especialmente en algunas especies de la fauna silvestre, pero esto es
raro.
·
Bovinos:
Los bovinos generalmente presentan fiebre y desarrollan lesiones en la lengua,
almohadilla dental, encías, paladar blando, nariz o morro. Las vesículas en la
lengua a menudo coalescente, se rompen con rapidez, producen dolor y el animal
se rehúsa a comer. Es común la salivación excesiva y la descarga nasal, la cual
es mucoide al principio, pero se convierte en mucopurulenta. Los animales
afectados se vuelven letárgicos, pueden perder rápidamente el estado y tener
disminuciones graves, graduales o repentinas en la producción de leche. Las
lesiones de la pezuña ocurren en el área de la banda coronaria y el espacio
interdigital. Las lesiones de las patas causan renuencia a levantarse, o
temblor de las patas. Las hembras preñadas pueden abortar. Los terneros jóvenes
pueden morir de insuficiencia cardiaca, sin desarrollar vesículas. En las zonas
donde el ganado es vacunado intensivamente, la entrada de la fiebre aftosa al
hato a veces puede causar inflamación de la lengua y síntomas graves que se
asemejan a una enfermedad alérgica.
·
Cerdos:
las lesiones más graves ocurren generalmente en las patas. Los primeros
síntomas pueden ser cojera y decoloración de la piel alrededor de las bandas
coronarias. Las vesículas se desarrollan en la banda coronaria talón y en el
espacio interdigital. Las lesiones pueden volverse tan dolorosas que los cerdos
se arrastran en lugar de caminar. La parte superior de la pezuña a veces se
desprende. Las lesiones en otros sitios son menos comunes y de menor gravedad.
Las vesículas se encuentran a veces en el hocico o la ubre, así como sobre el
corvejón o codos si los cerdos se echan en pisos de concreto áspero. Las
lesiones de la boca son generalmente pequeñas y menos aparentes que en los
bovinos, y el babeo es poco frecuente. Los cerdos afectados pueden tener
también una disminución del apetito, volverse letárgicos y tender a agruparse.
Puede presentarse fiebre, pero el aumento de la temperatura puede ser corto o
inconsistente. En algunos casos, la temperatura puede ser casi normal o por
debajo de lo normal. Los cerdos jóvenes de hasta 14 semanas pueden morir
repentinamente a causa de insuficiencia cardiaca; los lechones de menos de ocho
semanas de edad son especialmente susceptibles.
·
Ovejas
y cabras: Los síntomas comunes incluyen fiebre y cojera de leve
a severa, de una o más patas. Las vesículas se pueden desarrollar en la fisura
interdigital y en los bulbos del talón y la banda coronaria, pero se pueden
romper y pasar desapercibidas por lesiones en las patas producidas por otras
causas. Las lesiones de la boca a menudo no son perceptibles o graves y
generalmente aparecen como erosiones superficiales. Las vesículas pueden
también verse en los pezones y rara vez en la vulva o el prepucio. La
producción de leche puede bajar y los carneros se rehúsan a montar; las ovejas
pueden abortar. Hasta un 25% de las ovejas infectadas permanecen asintomáticas
y un 20% tienen lesiones en un sólo sitio. Corderos y cabritos pueden morir a
causa de una insuficiencia cardíaca, sin vesículas presentes. En algunas
epidemias, un gran número de corderos pueden caer muertos si son estresados. Se
han reportado lesiones menores y fiebre en llamas, que rara vez dejan de comer
o demuestran dolores y molestias.
·
Fauna
silvestre: Los síntomas en la fauna silvestre se asemejan a los
del ganado. Pueden presentarse vesículas y erosiones en varios sitios, sobre
todo en las patas y en la boca. Lesiones más graves se producen cuando hay
trauma mecánico, por ejemplo, en las patas y los hocicos de los suinos o en las
articulaciones carpales de los jabalíes africanos. También se ha comprobado el
desprendimiento de las pezuñas. Algunas especies silvestres experimentan
infecciones subclínicas o leves, mientras que otros desarrollan enfermedad
severa de forma aguda. Las infecciones con los virus tipo SAT en búfalos
africanos son a menudo subclínicas, aunque pequeñas lesiones en la boca y/o
patas han sido reportadas. Enfermedad grave ha sido documentada en gacelas de
montaña, impala, antílope
·
, venado cola blanca, jabalíes
africanos y en un solo caso en canguros. En un brote en gacela de montaña, por
lo menos la mitad de los animales murieron a causa de insuficiencia cardíaca o
atrofia pancreática y emaciación. Los animales jóvenes de cualquier especie
pueden morir súbitamente de miocarditis.
LESIONES POST-MORTEM
Las
lesiones características de la fiebre aftosa son, de una a múltiples vesículas,
llenas de líquido o ampollas de 2 mm a 10 cm de diámetro. Las primeras lesiones
pueden aparecer como, pequeñas áreas pálidas o vesículas, las que pueden unirse
y formar ampollas. Las vesículas generalmente están presentes por un corto
período de tiempo; una vez que se rompen, se presentan como áreas rojas
erosionadas o úlceras. Estas erosiones pueden estar cubiertas con una capa gris
fibrinosa y puede notarse una línea demarcatoria del epitelio recién
desarrollado. La pérdida de líquido vesicular a través de la epidermis puede
llevar al desarrollo de lesiones "secas" que tienen apariencia
necrótica en lugar de vesicular. Las lesiones secas son particularmente comunes
en la cavidad oral de los cerdos. La ubicación y la importancia de las lesiones
de la fiebre aftosa varían con la especie. En los bovinos, numerosas erosiones,
úlceras o vesículas se pueden encontrar en la cavidad bucal. En cerdos, ovejas
y cabras, estas lesiones pueden ser más comunes en el talón, banda coronaria y
la fisura interdigital de las patas. Algunas lesiones pueden extenderse a la
piel. Se puede observar una coronitis en los cascos, y en los animales con
enfermedad grave se pueden desprender las pezuñas. Además, las vesículas se
pueden situar en otras partes, como los pezones o la ubre; pilares del rumen,
prepucio o vulva. En los animales jóvenes, la degeneración y necrosis cardíaca
pueden causar bandas de color gris o amarillo en el miocardio; estas lesiones
dan lugar al denominado "corazón atigrado".
DIAGNOSTICO
Clínico
Los
síntomas de la FA varían con la especie, pero las vesículas y erosiones en la
cavidad bucal o en las patas, pezones o en otras áreas son indicativos de la
enfermedad. En los bovinos, la manifestación de la enfermedad se sospecha por
la presencia de salivación y cojera de forma simultánea, en particular cuando
se percibe una lesión vesicular o se sospecha de su existencia. La salivación
abundante es poco común en cerdos u ovejas, donde es más típica la cojera. Los
animales febriles o sospechosos deben ser examinados exhaustivamente para
detectar lesiones. Cuando se observa muerte súbita en el ganado joven de pezuña
hendida, los adultos también deben ser examinados; los animales jóvenes que
mueren de afecciones cardiacas pueden no presentar lesiones vesiculares. Puede
ser necesario tranquilizar al animal para realizar un examen minucioso ya que
las vesículas son dolorosas y pueden ser difíciles de ver. Es necesaria la
confirmación del laboratorio, ya que todas las enfermedades vesiculares tienen
signos clínicos casi idénticos.
Diagnóstico diferencial
La fiebre
aftosa no se puede distinguir clínicamente de otras enfermedades vesiculares
como la estomatitis vesicular, enfermedad vesicular porcina y exantema
vesicular. En animales domésticos, los síntomas pueden parecerse a una
pododermatitis, estomatitis traumática y quemaduras químicas y térmicas. En los
bovinos, las lesiones orales se parecen a la peste bovina (rinderpest),
rinotraqueitis infecciosa bovina, diarrea viral bovina, fiebre catarral maligna
y enfermedad hemorrágica epizoótica. En ovinos, las lesiones pueden confundirse
con Lengua Azul, Ectima contagioso y ulceración en patas y labios.
Pruebas de Laboratorio La fiebre
Aftosa se puede diagnosticar por el aislamiento del virus, detección de antígenos
virales o ácidos nucleicos y serología. VFA puede aislarse en células primarias
tiroideas de bovinos o de células primarias renales de cerdo, ternera o
cordero. Las células BHK-21 o IB-RS-2 también se pueden usar, pero las líneas
celulares son menos sensibles que las células primarias. Si es necesario,
ratones lactantes pueden ser inoculados con el virus. En cultivos celulares, el
VFA es identificado utilizando ELISAs, fijación del complemento (RT-PCR). Las
ELISAs también pueden identificar antígenos virales directamente en los
tejidos; la prueba de fijación del complemento es menos específica y sensible.
Las técnicas de RT-PCR están también disponibles. El serotipo del virus puede
determinarse ya sea con ELISA o RT-PCR. El microscopio electrónico es a veces
utilizado en lesiones para distinguir el VFA de otros virus. Las pruebas
serológicas se pueden utilizar para el diagnóstico, así como para la
certificación de animales para la exportación. Los anticuerpos contra proteínas
estructurales del VFA se utilizan para diagnosticar infecciones previas o
actuales en animales no vacunados. Estas pruebas incluyen ELISAs y
neutralización del virus, y son serotipo específicas. Las pruebas serológicas
que detectan anticuerpos contra las proteínas no estructurales (NPS) pueden
diagnosticar infecciones precedentes o actuales en los animales vacunados. Las
pruebas anti-NSP incluyen ELISAs y no son serotipo específicas. Algunos
animales vacunados que son infectados persistentemente pueden o no ser
detectados por las pruebas anti-NSP.
RECOMENDACIONES
La fiebre
aftosa debe notificarse a la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE). Los
requisitos de notificación de la enfermedad a las naciones miembro de la OIE y
las pautas de importación / exportación pueden encontrarse en el Código
Sanitario para los animales terrestres de la OIE
[http://www.oie.int/eng/normes/mcode/A_summry.htm]. Los veterinarios que
encuentren un caso de Fiebre Aftosa deben seguir las pautas nacionales y/o
locales para la notificación y las pruebas de diagnóstico de la enfermedad.
CONTROL
El VFA
generalmente es introducido a un país a través de alimentos contaminados o
animales infectados. Los cerdos alimentados con restos de alimentos
(desperdicios) son una especial preocupación. En los países donde la fiebre
aftosa no es endémica, la importación de animales y productos de origen animal
procedentes de zonas endémicas está estrictamente controlada. El tratamiento
térmico de todos los restos alimenticios que se les da los cerdos reduce el
riesgo de un brote. Algunos países han prohibido totalmente la alimentación con
desperdicios alimenticios, debido a las dificultades para garantizar que se
sigan los protocolos adecuados del tratamiento térmico. La pasteurización a
baja temperatura 72°C o 162°F durante 15 segundos) no inactiva el VFA. La
pasteurización a altas temperaturas por breve periodo de tiempo (HTST) reduce
enormemente la cantidad del VFA viable en la leche, pero algunos estudios
sugieren que el virus residual a veces puede persistir. Los brotes de fiebre
aftosa son generalmente controlados por cuarentenas y la restricción de
movimiento de los animales, eutanasia de los animales afectados y de los que
estuvieron en contacto con ellos, limpieza y desinfección de los predios
afectados, materiales y vehículos. Los desinfectantes eficaces incluyen
hidróxido de sodio (2%), carbonato de sodio (4%), ácido cítrico (0,2%) y
S-Virkon®. Los iodoforos, compuestos de amonio cuaternario, hipoclorito y
fenoles son menos eficaces, especialmente en presencia de materia orgánica. Las
carcasas infectadas deben ser desechadas de manera segura por incineración,
procesamiento industrial, entierro u otras técnicas. La leche de las vacas
infectadas puede ser inactivada calentándola a 100° C (212°F) durante más de 20
minutos. El estiércol líquido puede ser calentado a 67°C (153°F) durante tres
minutos. Los roedores y otros vectores pueden ser sacrificados con el fin de
evitar la propagación de los virus de forma mecánica. Buenas medidas de
bioseguridad deben ser implementadas en predios no infectados para impedir la
entrada del virus. La vacunación se puede utilizar para reducir la propagación
del VFA o proteger animales específicos (por ejemplo, animales de zoológicos)
durante algunos brotes. La decisión de utilizar la vacunación es compleja y
varía con los factores científicos, económicos, políticos y sociales,
específicos, imperantes durante el brote. Las vacunas también se utilizan en
regiones endémicas para proteger a los animales de la enfermedad clínica. Las
vacunas contra el VFA deben coincidir totalmente con el serotipo y la cepa, de
la cepa infectante. La vacunación contra un serotipo no protege a los animales
contra otros serotipos y puede que proteja al animal en parte o no lo proteja,
de otras cepas con el mismo serotipo. Actualmente, no hay una vacuna universal
contra la fiebre aftosa. Los bancos de vacunas contienen una amplia variedad de
cepas, para ser utilizadas en un brote; en particular aquellas consideradas una
gran amenaza en cuanto a la introducción del virus. Algunos países mantienen
sus propios bancos de vacunas. Hay tres bancos internacionales de vacunas: el
banco de vacuna contra la fiebre aftosa en América del Norte (para Canadá,
EE.UU. y México), el de la Unión Europea (para todos los países de la UE) y el
Banco Internacional de Vacunas (para una serie de países, entre ellos
Australia, Nueva Zelanda y algunas naciones europeas). Se cree que los humanos
portan el VFA mecánicamente por un corto período de tiempo, esta aseveración
está basada en un estudio, en el que se encontró al virus en las fosas nasales,
en una de cada ocho personas muestreadas, 28 horas después de haber estado
expuestas a animales infectados y en ninguna, a las 48 horas. Las personas que
han estado expuestas a animales infectados deben evitar la exposición a
animales susceptibles durante un período determinado, generalmente desde unos
pocos días a una semana. Algunos estudios recientes sugieren que puede no ser
necesario períodos prolongados para evitar el contagio si se cumplen las buenas
prácticas de bioseguridad, incluyendo los protocolos de higiene personal (baños
o lavado de manos y cambio de ropa). La discrepancia entre estos estudios aún
no se ha resuelto y las autoridades gubernamentales deben ser consultadas sobre
las recomendaciones más recientes con respecto al tiempo de espera. Como
ejemplo de control, la transmisión del VFA por la fauna silvestre en el sur de
África, se controla por su separación del ganado doméstico con alambrados y por
la vacunación del mismo.

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